¿Por qué no germinan mis semillas? Con nuestra guía de solución de problemas para la germinación, podrás averiguar por qué no brotan tus semillas. ¡Evita estos errores de germinación y empieza tu cultivo con buen pie!


El cultivo de marihuana empieza germinando las semillas, a no ser que utilices esquejes. Si tus semillas no brotan, por el motivo que sea, tu cultivo habrá acabado incluso antes de empezar. Pero, si conoces los factores que pueden impedir la germinación, ¡tendrás más posibilidades de empezar con éxito tu cultivo!

POR QUÉ NO GERMINAN TUS SEMILLAS DE MARIHUANA

Hay muchos factores que pueden afectar la germinación de las semillas de cannabis. Estos son algunos de los más frecuentes:

1. SEMILLAS DE MALA CALIDAD

¿Has recibido una bolsa de “semillas misteriosas” de tu proveedor local, o unas “semillas de oferta” de un vendedor desconocido de internet? En ese caso, es probable que no germinen. Los bancos de semillas con buena reputación, como Royal Queen Seeds, siempre analizan sus semillas para comprobar su calidad y su tasa de germinación.

Para iniciar tu cultivo con buen pie, lo mejor que puedes hacer es comprar semillas de cannabis de buena calidad; no solo tendrán un buen porcentaje de germinación, sino que las plantas crecerán más sanas y producirán mejores cosechas.

2. ALMACENAMIENTO INADECUADO

De modo similar a los alimentos, las semillas son organismos vivos que deben almacenarse adecuadamente, ya que de lo contrario se degradarán, morirán o no germinarán. Al guardar tus semillas, mantenlas fuera de la luz, la humedad y las temperaturas extremas; para ello, puedes usar un armario oscuro con una temperatura estable. Para almacenarlas a largo plazo, pon las semillas en un recipiente hermético y guárdalas en la nevera.

Si quieres más información sobre cómo guardar correctamente tus semillas de marihuana, echa un vistazo a nuestro post Cómo conservar las semillas.

3. MANEJAR LAS SEMILLAS DIRECTAMENTE CON LAS MANOS

Al manejar las semillas con las manos desprotegidas, podrías contaminarlas con todo tipo de patógenos, como hongos y bacterias. Desafortunadamente, las semillas y plántulas son especialmente vulnerables a estos patógenos dañinos.

Para evitar echar a perder tus semillas, evita manosearlas innecesariamente. Y al manejarlas, usa guantes limpios y unas pinzas desinfectadas, o algo similar. Esto minimizará enormemente el riesgo de contaminación de tus semillas.

MANEJAR LAS SEMILLAS DIRECTAMENTE CON LAS MANOS

4. SEMILLAS ENTERRADAS A DEMASIADA O A MUY POCA PROFUNDIDAD

Si siembras tus semillas directamente en la tierra, no las entierres demasiado. Si están a mucha profundidad, no podrán acceder a suficiente oxígeno y la humedad de la tierra podría provocar que se pudran.

Por otro lado, si las semillas están demasiado cerca de la superficie, podrían secarse antes de germinar, o la semilla brotará pero no podrá deshacerse de su cáscara. Lo ideal es sembrar las semillas a una profundidad de aproximadamente 0,5-1cm, cubriéndolas ligeramente con tierra.

5. NO USAR TIERRA Y MACETAS NUEVAS O ESTERILIZADAS

Uno de los principales factores que impiden la germinación de las semillas son los hongos. La tierra vieja y reutilizada que no haya sido esterilizada podría contener moho y otros organismos dañinos, como bacterias e insectos.

En ese caso, tus semillas podrían no brotar en absoluto, o podrían germinar y morir al cabo de unos días. De repente, las plántulas podrían doblarse y adquirir un tono marrón, debido a una enfermedad llamada “marchitamiento fúngico”. El riego excesivo, el mal drenaje y la falta de aireación también aumentan las probabilidades de sufrir estos problemas.

Solución: siembra tus semillas únicamente en mezclas de tierras esterilizadas (por ejemplo, tierra nueva), ya que no contendrán estos organismos dañinos. Pero no solo debes tener en cuenta el sustrato; también debes asegurar que las macetas estén limpias, ya que podrían contener moho y otros patógenos. Si surgen problemas de hongos durante la germinación, lo mejor es deshacerte de la semilla y el sustrato contaminado, y empezar de nuevo.

6. DEMASIADA HUMEDAD

Si el sustrato no drena bien, el exceso de agua acumulado en la tierra impedirá que la semilla pueda acceder al oxígeno, y fomentará el desarrollo de hongos. Para mejorar el drenaje de tu tierra, puedes añadir un poco de perlita. Además, siempre debes usar macetas con agujeros en la base, para drenar el agua.

Si germinas tus semillas usando algún tipo de tapa o cubierta para retener la humedad, procura que tenga agujeros. Levanta la cubierta a menudo para permitir el intercambio de aire. Retira la tapa en cuanto la plántula se haya desprendido de su cáscara.

7. FALTA DE HUMEDAD

Aunque el exceso de humedad puede ser un problema, las semillas necesitan humedad para germinar. Mantén la tierra húmeda, pero no empapada. Lo mejor es usar un pulverizador manual, con el que puedas rociar finamente las plántulas. Para evitar que se seque la tierra, puedes cubrirla con un poco de film de plástico, o una cúpula de germinación transparente.

8. AHOGAR LAS SEMILLAS

A algunas personas les gusta germinar sus semillas en un vaso de agua. Aunque este método es técnicamente viable, existe el riesgo de que las semillas se ahoguen si pasan demasiado tiempo sumergidas. Al fin y al cabo, necesitan un buen suministro de oxígeno para crecer.

Para evitar este problema, puedes germinar tus semillas directamente en la tierra. O, mejor aún, puedes usar el Starter Kit de Royal Queen Seeds.

9. DEJAR QUE LAS SEMILLAS GERMINEN DURANTE MUCHO TIEMPO

Si dejas que las semillas germinen durante demasiado tiempo, podría ser difícil trasplantarlas de forma segura. El motivo de esto es que, cuanto más tiempo estén expuestas las raíces a la luz y el aire, más probabilidades hay de que acaben dañadas. Además, cuanto más larga sea la raíz primaria, mayor será el riesgo de accidente durante el trasplante.

Vigila las semillas y trasplántalas cuando la raíz primaria mida 1-2cm.

10. AGUA DE MALA CALIDAD

Aunque el agua de grifo puede ir bien para las plantas de cannabis adultas, podría ser un problema para las semillas y plántulas. El agua de grifo contiene cloro, flúor y sales que pueden perjudicar el buen desarrollo de las plantas, y podrían incluso impedir la germinación.

Usa agua embotellada para germinar tus semillas. Pero, si necesitas usar el agua de grifo, llena un cubo con agua caliente y déjalo reposar al aire libre durante un día. Así se evaporará el cloro, para que el agua sea más segura para tus semillas.

11. TEMPERATURA DEMASIADO ALTA

El calor excesivo en el ambiente de germinación puede retrasar o atrofiar el crecimiento de las plántulas, o puede secar completamente la tierra. La mejor temperatura para la germinación es de 20-25°C.

Si germinas en interior y la temperatura es demasiado elevada, intenta refrescar el ambiente usando un ventilador o abriendo las ventanas. Si esto no funciona, podrías usar un sistema de aire acondicionado para mantener la temperatura óptima en el espacio de cultivo.

12. TEMPERATURA DEMASIADO BAJA

Asimismo, las temperaturas demasiado bajas también pueden traer problemas, incluyendo impedir la germinación de las semillas. Además, con las temperaturas frías aumenta el riesgo de que las plantas sufran otras enfermedades. ¿Qué puedes hacer al respecto? Si cultivas al aire libre, no saques las plantas al exterior demasiado pronto; lo mejor es germinarlas en interior y dejar que las plántulas crezcan unas semanas antes de sacarlas fuera.

Infórmate bien y averigua cuando las temperaturas de tu zona son lo suficientemente altas para sacar las plantas al exterior. Normalmente, vale la pena esperar unas semanas hasta que las temperaturas primaverales sean más cálidas.

TEMPERATURA DEMASIADO BAJA

13. EXCESO DE LUZ

Las semillas no necesitan luz para germinar. De hecho, el exceso de luz puede reducir las probabilidades de que broten. Solo tienes que preocuparte de la luz cuando las plántulas hayan emergido de la tierra. Y no olvides empezar con una luz de baja intensidad, e ir aumentándola progresivamente con el tiempo.

14. PLAGAS, PÁJAROS, INSECTOS…

Lo creas o no, las semillas de cáñamo son uno de los ingredientes principales del alpiste (comida para pájaros). Así es; a los pájaros les gustan tanto como a nosotros. Pero estas no son las únicas criaturas que podrían zamparse tus semillas.

Entre otros bichos, las hormigas tienen un especial apetito por las raíces de las semillas germinadas. Para mantener a salvo tus semillas, usa redes para pájaros, trampas para hormigas y otras medidas preventivas como el aceite de neem o trampas para babosas. Ve echando un vistazo a tus semillas con frecuencia, para detectar posibles infestaciones y actuar antes de que se conviertan en un problema.

15. TIERRA DEMASIADO COMPACTA

Si la tierra está demasiado densa, puede evitar que broten las semillas. La tierra compacta priva de oxígeno a las raíces; y el mal drenaje aumenta el riesgo de moho o enfermedades. Al sembrar tus semillas, cúbrelas con una capa ligera de tierra, usando las manos (limpias).

16. TIERRA DEMASIADO SUELTA

Por otro lado, si la tierra está demasiado suelta (poco compacta), la semilla estará rodeada de mucho aire y por tanto no podrá absorber bien la humedad. Tras colocar tu semilla, presiona la tierra ligeramente con los dedos. Si añades perlita a tu tierra para que sea más ligera, no añadas más de un 10-20%.

17. TIERRA DEMASIADO RICA EN NUTRIENTES

Cuando la tierra contiene demasiados nutrientes, puede “quemar” las plantas por exceso de nutrientes. Esto es especialmente importante para las semillas y plántulas, ya que no necesitan demasiados nutrientes. Por este motivo, es mejor no fertilizarlas durante las primeras semanas de crecimiento.

Muchas mezclas de tierra comerciales tienen demasiados nutrientes para la germinación, ya que contienen un nivel más adecuado para las plantas de marihuana adultas. Al germinar tus semillas, usa una mezcla de tierra ligera o tierra para plántulas no fertilizada.

18. MACETAS ABARROTADAS

Tras la germinación, las raíces de tus plantas querrán suficiente espacio para crecer, así que procura usar macetas de tamaño adecuado. Por otro lado, cultiva solamente una semilla en cada maceta, para que no compitan entre sí por luz y nutrientes.

Si tienes espacio o recursos limitados, es mejor cultivar menos plantas que puedan desarrollarse plenamente, en lugar de cultivar muchas plantas apretujadas.

Publicación y Contenido Original de: Royal Queen Seeds

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